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Consecuencias del tabaquismo y falsas creencias (II)

Como recordarás, la semana pasada Manuel y el doctor Kuaik debatieron sobre las consecuencias del tabaquismo y falsas creencias. Así como los motivos que le hacían seguir fumando. En esta segunda parte, continuamos dialogando sobre las consecuencias del tabaquismo. En él ambos protagonistas profundizaron en otras muchas razones que dificultan a dar el paso para dejar de fumar. Por tanto, ¡prosigamos con el diálogo!


– MANUEL: ¡Buenas tardes doctor! Me alegro de volverte a ver.

– DOCTOR KUAIK: ¡Igualmente! ¿Qué tal ha ido la semana?

– Puff… Pues si te digo la verdad. Llevo varios días muy nervioso y estresado. Viajo mucho por el trabajo y las ventas no van bien. Y sí doctor, he fumado incluso más que semanas atrás…

– Vaya hombre… Imagino que debe ser un trabajo complicado ir de allí para acá. Sin una clara rutina establecida y pasando tantas horas fuera de casa. ¿Cómo te encuentras de ánimo?

– Fatal la verdad… Ese es uno de los motivos por los que he fumado más esta semana. A veces pienso que no debería martirizarme tanto y permitirme fumar como «válvula de escape». Si total, de algo habrá que morirse…

– Totalmente de acuerdo. De lo único que podemos estar seguros en esta vida es de que todos vamos a morir. Y además, todos moriremos por alguna razón. Ahora bien… ¿y qué tiene que ver esa realidad con aumentar la probabilidad de que suceda antes? No se trata de morirse o no, sino de aumentar las probabilidades de hacerlo antes o después. Hablamos en términos de probabilidades. Sin ser fumadores, nadie sabe cuando le llegará a cada cual su hora… Pero fumando, a esa hora sólo se le podrán restar días, meses o años. Y yo la verdad, prefiero no tocar ese reloj demasiado, ¿a caso tú sí?

– Pero doctor, si tengo 45 años, aún me quedan muchos años que vivir. Aunque las consecuencias del tabaquismo no sean inocuas. ¿No queda un poco lejano hablar ahora sobre de la muerte?

– Manuel, te recuerdo que tú eres el primero que la ha mencionado. Realmente, si hablamos de vivir, he de decirte que tu esperanza de vida a priori es aún muy buena. No sólo se trata de vivir más tiempo, sino de hacerlo con buena calidad de vida. El tabaco no mata. Te matan las enfermedades derivadas de él. Por eso nos desensibilizamos con el peligro de fumar, ya que lo que nos da miedo más bien es la propia enfermedad. Pero como ya sabes, el tabaco lo único que hace es dañarte poco a poco.

Es el causante de muchos signos y síntomas que hasta ahora no crees que puedan sucederte a ti. Es el causante de que un día cualquiera te empiece a dar tos, te ahogues con más facilidad, pierdas el olfato y el gusto, te resfríes con más facilidad, escupas sangre en algunos momentos, te deje afónico, llegues a orinar sangre en algunos casos, te den dolores en el pecho más fuertes de lo habitual, te duelan las piernas al caminar menos de 100 metros y tener que pararte … También podría ser el responsable, un día cualquiera, de que en una cierta época no tan lejana te obligue a usar inhaladores para respirar bien, te dé el susto de tu vida tras realizarte una radiografía de tórax, te haga sentir que tu condición física ha desmejorado notablemente.

A causa de él, quizás algún día un médico te plantee decisiones terapéuticas por ahora inimaginables.  No sería la primera vez, que se han amputado piernas, teniendo como uno de los principales culpables al tabaco. Ni tampoco, de hacernos dependientes de una bombona de oxígeno durante los últimos años. Podría seguir con un sin fin de ejemplos, pero creo que han sido suficientes…

– Ya, pero mi abuelo fumó toda su vida y se murió a los 90 años…

– Bien. No sé si felicitarte o no. Me explico… Si a causa del tabaco, tu abuelo vivió un calvario, lleno de sufrimiento y «perrerías». Si la calidad de vida de tu abuelo fue muy mala. No lo vería algo de lo que vanagloriarse. Yo no deseo tu sufrimiento, si no que estes saludable y que vivas bien.

Hasta la vejez, cuídate bien…

– Que va… Si mi abuelo fumó tabaco negro toda su vida y se murió durmiendo. Era un «hombre duro de los de antes»…

– Entonces, ¡sí que envidio a tu abuelo! No sé si los hombres de antes eran así… No es desde luego lo que dice la pirámide poblacional de antaño y la actual. Pero desde luego tu abuelo era único. Y tanto es así, que me temo Manuel que no es un ejemplo comparable. Cuantas personas que han hecho lo mismo que tu abuelo se han quedado atrás. Cuántos han sufrido los diversos problemas que el tabaco ocasiona. Cuántas familias han tenido que maldecir al tabaco y maldecir los problemas generados por él.

Te contaré una cosa… Mi abuelo materno no tuvo la misma suerte que el tuyo. El pobre también fue fumador, pero a diferencia del tuyo, sí que sufrió en sus carnes las consecuencias del tabaquismo. El pobre falleció en el hospital con 64 años. Con una sensación de asfixia que no creo que fuera nada agradable. Cada caso es un mundo, desde luego… Pero fumar aumenta las probabilidades de enfermar de manera gratuita, nada más…

– ¿Y qué me dices de los que han desarrollado cáncer de pulmón, sin ser fumadores? Al fin y al cabo, nadie está exento…

– Lamentablemente, fumando y sin fumar, nadie está exento de enfermar. En concreto, el cáncer de pulmón es de esas enfermedades que tienen una relación causal directa con el tabaco. Pero eso no significa que no se pueda desarrollar cáncer de pulmón sin ser fumador. De hecho, el 15% de los cánceres de pulmón en todo el mundo se han dado en personas no fumadoras (kuaik-link). Sin embargo, el 85% restante sí que fumaban… Sin existir un grupo de «riesgo cero», al menos tengo clara mi preferencia…

– Incluso si me planteara dejarlo… Lo cierto es que llevo fumando desde los 14 años. ¿Acaso crees que dejar de fumar va a solucionar el daño ocasionado?

– ¡Nunca es tarde! Desde el mismo momento en el que dejas de fumar, tu organismo comienza a sufrir cambios positivos para tu salud a corto-medio plazo. Y como no, las consecuencias del tabaquismo puede revertir en gran medida. Observa la siguiente infografía que lo expone de manera más gráfica (kuaik-link).

Mejoras en tu salud desde el minuto 0 hasta pasados 6 meses, tras dejar de fumar.

Incluso a largo plazo, se ha visto que el empeoramiento de la función pulmonar se enlentece en los exfumadores en comparación con quienes lo siguen haciendo (kuaik-link).

– De todas formas, hago mucho deporte. Eso minimiza los daños ocasionados, ¿no crees?

– Una cosa es que el deporte te haga sentir mejor. Motivo por el cual te animo a que continúes con ello. Con él podrás eliminar con mayor facilidad toxinas del propio tabaco. Pero… este hecho no anula el efecto nocivo del tabaco. Así que, mi recomendación sería que sigas con el deporte, pero hazlo sin fumar 😉

– Lo único que ocurre es que realmente no me veo capaz de dejarlo. No me veo con suficiente fuerza de voluntad. Además, estoy convencido de que recaería…

– Has de saber que cada día hay más fumadores que lo consiguen. Algunos de ellos a la primera. Pero otros muchos precisan de varios intentos. Por otra parte hay muchas herramientas a tu disposición para apoyarte. Hay folletos informativos, libros de autoayuda, páginas web con más recursos, aplicaciones de móvil que te ayudan a tomar conciencia y control.

Además, tienes a tus profesionales del centro de salud, donde te pueden hacer seguimiento e incluso incluirte en sesiones de terapia grupal. Existen medicamentos para casos en los que necesites una ayuda extra. Realmente lo único que necesitas es dar el paso presente y no pensar tanto en el futuro. Porque incluso si lo intentas y recaes, ¡no pierdes nada! Lo peor que sucedería al recaer, es que volverías al punto donde estas ahora. Por tanto, no puede haber una caída peor que el estado actual…

NOTA: dentro de los múltiples recursos disponibles, quisiera destacar a NUMO, como espléndida app para móvil gratuita hasta la fecha. Recientemente NUMO ha sido galardonada con el distintivo de AppSaludable de la Junta de Andalucía. ¡Enhorabuena a sus creadores! En especial a Guillermo Molina, a quien conozco personalmente y me merece toda su confianza y profesionalidad.

Disponible tanto para iOS como Android

– Ya doctor, pero si recayera, sí que sería peor aún. Porque no solo volvería a fumar sino que habría dañado mi autoestima al ver que no he sido capaz…

– ¿Por qué piensas eso? Creo que en este caso sería una cuestión de perspectiva. Puedes elegir ver la botella medio llena o medio vacía. Una recaída podrías verla como un refuerzo negativo en tu lista de fracasos. O bien, elegir la perspectiva constructiva. Es decir, analizar las causas de la recaída y detectar posibles obstáculos, para que en el siguiente intento no suceda igual. ¡Nadie dijo que fuera fácil! Pero creo que el proceso de ensayo-error hará conocerte mejor a ti mismo. E inevitablemente solo podrá ir a favor de una autoestima más trabajada y fortalecida. La seguridad en uno mismo no se refuerza mediante la ausencia de errores. Sino todo lo contrario, mediante el cumulo de fracasos, que una vez asimilados, nos redirigirán cada vez más hacia el camino correcto. Huye de la falsa idea de ser inquebrantable y acepta que cuantos más ensayos/errores comentas, más fuerte serás.

¿Se trata de una caída o un giro espectacular? Hay que comprobar la acción para saberlo…

– Pero doctor, si yo estoy bien, cuando me note mal ya lo dejaré. En serio, a mí el tabaco no me afecta tanto.

– ¡Craso error pensar eso! El tabaco hace daño a todos, por la sencilla razón de que no aporta ningún tipo de beneficio a nuestro organismo, y sí sustancias tóxicas. Si no te notas nada y te encuentras sano, precisamente es el momento de dar el paso. La salud es un bien muy preciado, así que mímala y consérvala todo lo que puedas.

– Éste no es mi mejor momento, tengo muchos problemas ahora mismo…

– Nadie ha dicho que tenga que ser ya. Llevas muchos años fumando y no creo que todo dependa de si lo haces ahora mismo o no. Es importante que escojas un buen momento para ello. Pero no cometas el error de posponerlo basándote en excusas. Analiza los problemas presentes que te lo impiden. Trata de resolverlos o minimizarlos. Pero no pierdas de vista que has ponerle fecha a dejar de fumar.

– Mi pareja fuma, así que lo tengo complicado. ¿No sería mejor si se tomara la decisión en compañía?

– Realmente dejar de fumar es una decisión totalmente personal. Por eso, nadie te quita de fumar, sino que sólo lo puedes hacer tú. Aunque ya que estáis, lo deseable sería que ambos lo dejarais. Ya que además sería una motivación extra al apoyaros bajo la misma causa. Ello reforzaría la buena conducta y además existiría una empatía especial entre ambos. No obstante, si tu pareja decide no hacerlo, pero tú sí. ¡Adelante! Da el paso y demuestra que se puede. Al mismo tiempo serás un ejemplo cercano para ella y quizás inconscientemente la consigas convencer. Se influye más positivamente en los demás, dando ejemplo que dando consejos…

– Incluso por mis hijos creo que podría estar bien…

– Ya que has sacado el tema de tus hijos, he de decirte algo. Llevas toda la razón. El hecho de que conviváis con vuestros hijos es una nueva razón para dejarlo. Piensa que sois la referencia de la casa. Los hijos aprenden de las conductas y hábitos que ven en casa. ¿Te gustaría que tus hijos fumaran en el futuro?  O lo que es peor, ¿que padezca alguna de las consecuencias del tabaquismo?

– ¡Para nada! Aunque creo que ellos serán más listos que sus padres…

– Esa es tu esperanza… Pero desde luego, con el ejemplo que estáis dando no contribuiréis a ello. Piensa que a nivel educacional vuestros hijos aprenderán de vosotros tanto lo bueno como lo malo. Si ellos crecen oliendo y respirando el humo en la casa, normalizarán ese hecho. Cuando sean adolescentes, tendrán mayor facilidad para probar lo mismo que prueban sus padres a diario. Porque sois sus modelos a seguir. Ellos creen en vosotros. Y si lo hacéis, ellos creerán que no está tan mal. ¡Incluso aunque les digáis que no lo hagan!

Dales siempre el mejor aire que puedan respirar

Y ya que estamos te diré una cosa más… Ellos son fumadores pasivos. Al respecto, según la Guía Europea de Prevención Cardiovascular publicada en el año 2016 (kuaik-link) dice que: la pareja (o convivientes) de un fumador o la persona que se expone al tabaco en el lugar del trabajo, tiene un aumento de riesgo del 30% de desarrollar un evento cardiovascular». ¡Piénsalo bien! No se trata solamente de vuestra salud, sino del cuidado responsable de la salud de los vuestros.

– A veces me da un poco de vergüenza tener esta conversación contigo. Creo que puedes pensar que soy una persona débil e irresponsable…

– ¡Olvídate de sentir algo semejante! Sería muy «ventajista» por mi parte prejuzgarte por el simple hecho de que creo que fumar no es bueno, y que tú lo sigas haciendo. Ten en cuenta que la conversación está focalizada sobre tí. Y más bien es un acto de valentía por tu parte exponerte abiertamente de esa manera. Cualquiera que abra su interior hacia otra persona se expone a ser prejuzgado.

Yo mismo tengo mis propias debilidades o malos hábitos adquiridos. Yo mismo soy un ignorante en muchos ámbitos del día a día en los cuales también me tengo que desenvolver. Al igual que no me gustaría que me prejuzgasen en otros escenarios donde soy yo el que solicita información o ayuda. No sería congruente hacerlo con los demás. En ese aspecto estate tranquilo. Incluso si sigues fumando no soy quién para pensar si lo haces bien o mal. Por encima de todo estás tú como persona en global y no la simplicidad de Manuel como fumador. El ser humano es muy complejo y cada cual es un mundo. Pero dicho esto, esta conversación se ha producido por el mero de hecho de informarte. Para aportarte más herramientas que te permitan elegir con mayor libertad. Nada más…

– No veas que filosófico te has puesto…

– ¡Quizás yo también debería ir «más al grano» a la hora de explicarme! En cualquier caso, si te ha servido esta charla, ya me doy por satisfecho.

– Por supuesto que sí. Si algún día me decido a dar el paso. ¿Qué me recomiendas que haga?

– Cuando lo tengas claro y decidas dar el paso. ¡Marca en el calendario que día del mes en el que estás vas dar el paso definitivo! E informa de ello a tu médico. ¡Ese será el día D! Dónde al objetivarlo en forma de fecha, lo que comenzó siendo una declaración de intenciones, terminará siendo un hecho real. ¡Ya te preguntaré algún día como lo llevas!

– ¡Estupendo doctor! Muchas gracias por todo. Me has hecho pensar bastante. La verdad que es la primera vez que empiezo a creerme de verdad que puedo dejarlo definitivamente. Voy a hablarlo en casa. Ya mismo empieza el próximo año y creo que voy a intentar proponérmelo. ¡Será mi nuevo objetivo para este nuevo año que está por venir!

– ¡Esta respuesta es la mejor que me podrías dar! Es el refuerzo positivo que también necesito como profesional. Que sepas que si te quitas de fumar, y esta conversación ha tenido algo que ver. ¡Ayudarás a más gente como tú! Porque me habrás reforzado positivamente la idea de que mi esfuerzo por tratar de ayudarte, tiene sus resultados. Y eso me dará más argumentos para, a su vez, ayudar a más gente como tú ¡Así que muchas gracias a ti también, Manuel! ¡Nos vemos pronto!


Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique es licenciado en Medicina por la Universidad de Granada y Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Practicante de ajedrez en el pasado, ostentando el título de Gran Maestro por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Enamorado del conocimiento y de la docencia, con ánimo de aportar su granito de arena a los demás.
https://doctorkuaik.com


Comentarios

  1. Esta segunda parte de los diálogos , me ha parecido aún mas interesante . Me parece la forma adecuada para tratar de persuadir a alguien que aún no es consciente de la necesidad de dar el paso de deshabituación del tabaco . Valoro como muy positivo la actitud del profesional de colocarse al mismo nivel intelectual que el paciente , respecto de la necesidad de interactuar desde el diálogo reflexivo y humilde , aportando los conocimientos derivados de la especialización de un conocimiento respecto de un tema estrictamente profesional . Recomendaría este block .

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