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La Atención Primaria y Urgencias en peligro de extinción

La mayoría de los post que hay publicados en este blog, tratan sobre medicina y salud orientada al público general. Sin embargo, en el presente post voy a hacer una excepción, presentando un artículo de opinión totalmente personal y basado en mi propia observación del funcionamiento de la sanidad pública y en particular en Atención Primaria. Dicho sea de antemano, que este post es totalmente mi opinión subjetiva y no basada en leyes, normativas ni enlaces documentados. Tan solo es mi opinión y mi visión como médico de atención primaria que trabaja en la sanidad pública. ¡Vamos allá!


El sistema sanitario público está en crisis

La idea de este post nace la «frustración» como médico de atención primaria que trata de dar lo mejor de sí en su día a día, y que sin embargo parece que nunca es suficiente. Puedo decir que me considero alguien muy afortunado por poder ejercer de profesional sanitario, en mi caso como médico, y poder ganarme la vida ayudando a los demás. Me parece una experiencia muy reconfortante de la que además se aprende mucho todos los días. Sin embargo, tras ejercer la profesión durante 4 años de médico interno residente y durante año y medio de médico de familia, observo que la sanidad pública en general, así como la atención primaria y las urgencias en particular, se encuentran en crisis.

La actual crisis de la atención primaria y urgencias.

Los protagonistas de este escenario podrían ser los siguientes:

  • Pacientes de todos los tipos y edades
  • Profesionales sanitarios: médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicos, celadores, etc…
  • Gerencia y dirección: tanto a nivel de centros de salud, hospitales, áreas de gestión, etc…
  • Políticos: «no-coment»…

De todos estos grupos, tanto profesionales sanitarios como pacientes son los protagonistas principales de este escenario, donde de manera más superficial pero con mucho mayor peso se encuentran los otros dos grupos.

Si te parece bien voy a ejercer una crítica constructiva de cada grupo.

Pacientes somos todos

Dentro del grupo de los pacientes tengo que aclarar, que realmente pacientes somos TODOS. Por el simple hecho de existir y ser, podemos sentir y padecer. Por lo tanto, cualquiera puede ser paciente. Pensemos que TODOS fuimos atendidos al nacer por profesionales sanitarios; y TODOS seremos atendidos por profesionales sanitarios al morir, aunque sea para certificar nuestra muerte. Y ahí está incluido como paciente hasta el mejor cirujano del mundo.

Sin embargo, cuando hacemos referencia a la Atención Primaria o a las Urgencias, a diferencia del resto de especialidades. Los pacientes pueden acceder al sistema sanitario sin el cribado previo de un sanitario experto. Es decir, que en nuestra sanidad pública, toda persona puede ser atendida por dichos servicios con tan sólo hacer un clic en una aplicación móvil, con descolgar el teléfono o bien presentándose a la puerta de dicho servicio.

En el momento en que el propio paciente puede decidir si ser atendido o no, entra en juego la educación sanitaria de la persona, como criterio para dar mejor o peor uso a ese recurso «gratuito». Por tanto, me voy a permitir la licencia de distinguir entre dos tipos de pacientes, esto es, los pacientes verdaderos y lo falsos pacientes.

Paciente verdadero

Este tipo de paciente es aquel que verdaderamente padece de un problema de salud, o que verdaderamente siente dudas sobre lo que le pasa y está verdaderamente preocupado. A este tipo de paciente, como médico que soy, MERECE LA MEJOR ATENCIÓN POSIBLE. Precisamente frente a este tipo de usuarios es para lo que médicos como yo hemos estudiado una carrera de 6 años, otro año de preparación de examen MIR, y 4 años de residencia médica. Para poder ayudar a este tipo de pacientes dándole lo mejor de uno mismo. Me consta que la inmensa mayoría de los pacientes que acuden a urgencias o a atención primaria, son de este tipo, y es para quienes estamos preparados los médicos.

El paciente verdadero siempre merecerá la mejor de nuestras atenciones

A un paciente verdadero, se le ha de dedicar el tiempo que necesite hasta que nuestra ayuda pueda serle de verdadera utilidad. Se le tiene que escuchar, atender como es debido, explorar, y sea cual sea la decisión terapéutica, tener intención de ayudar de corazón. Sin importar si el médico en cuestión no lo conoce de nada o si es su propio abuelo.

Falso paciente

Sí sí, suena ofensivo. Parece que estoy banalizando el problema de algunos pacientes y retirándole el título de paciente, cuando antes dije que pacientes éramos todos. Pero no es así… Todos somos potencialmente pacientes verdaderos, con tal de cumplir con el requisito de padecer de un problema de salud real o sentir que nos pasa algo, aunque luego se descarte tras consultar con tu médico. Pero que ocurriría si quien dice ser paciente en un momento determinado, su motivo de consulta es, fuera de todo contexto y sin valoraciones previas con su médico, alguno de los siguientes: quiero tales pastillas (para llenar mi botiquín), quiero que me pida una resonancia magnética (porque quiero saber todo lo que tengo), mándeme al ginecólogo (porque es bueno revisarse todos los años aunque no tenga enfermedad alguna), deme la baja (que se que estoy muy malo aunque no se lo sepa explicar) deme un antibiótico que lo debo de la farmacia (que mis resfriados solo se curan con antibiótico)  vengo en lugar de mi hija que está en el trabajo y no puede faltar para venir al médico (pero está muy enferma, eh!, por eso no ha podido venir al médico). En ocasiones se le tacha el nombre en la agenda porque pide cita pero no acude, sin embargo le quita un hueco a un paciente verdadero, que después su médico atiende sin cita porque realmente lo necesita. Se queja constantemente del retraso de hora. Amenaza al profesional con ponerle una reclamación, se la pone.., e incluso en alguna ocasión ha podido agredir verbal o físicamente al médico. Esto último es muy grave, pero algunos falsos pacientes, en sí mismo delinquen incluso aunque esté penado con la cárcel. Y si no lo crees, lee las noticias en el día a día y verás titulares recientes.

Disculpa, pero debes saber una cosa falso paciente. Cuando se acude al médico, se acude porque se tiene algún problema o consulta que realizar. Y la forma de acudir al médico mediante un imperativo, es uno de los primeros indicios de ser un falso paciente. El paciente verdadero acude en posición de padecimiento o con dudas que resolver,  receptivo a la ayuda, y abierto a la solución que su médico de confianza le proponga. El falso paciente, se delata solo, acude totalmente «mal enfocado», cree que al médico se va a pedir en vez de a consultar o preguntar. Lo siento, pero a este tipo de paciente le falta o mucha educación sanitaria, (lo cual se corrige con humildad y receptividad a aprender) o bien pretende aprovecharse del sistema sanitario que «todo lo puede» y lamentablemente es nuestro papel pararle los pies y reconducirle.

Eres una minoría, falso paciente, pero haces daño al sistema. Generas gasto sanitario innecesario, en ocasiones crees saber más que el propio médico, ocupas el espacio de otro paciente que está realmente necesitado. Y lo que es peor, minas la ilusión de aquellos médicos que verdaderamente aman su profesión. Porque en la carrera de medicina pensaron que todo su conocimiento podría ser aplicado a personas que necesitan ayuda. Pero por tu actitud haces ver que parte de esos pacientes no solo no piden ayuda, sino que exigen como debes hacer tu trabajo, donde como eres «gratuito» no te valoro nada. Que pena me da…

Profesionales sanitarios

Si bien el gremio sanitario es muy variado, me centraré fundamentalmente en el sector médico que es al cual pertenezco. Por supuesto, cabe destacar que el resto de profesionales son igualmente importantes, dado que todos en su conjunto hacen que el sistema sanitario funcione.

He de decir que la inmensa mayoría de los médicos ejercen su profesión porque verdaderamente sienten que quieren ganarse la vida ayudando a los demás. Se trata de una profesión muy vocacional y difícilmente mantenida en el tiempo si no se siente así. Sin embargo, puede existir alguna minoría de dicho sector que no hace buen uso de su posición social o laboral. Para que no haya ofensas de ningún tipo, al igual que con los pacientes, voy a distinguir entre médicos verdaderos y falsos médicos.

Médicos verdaderos

Sin lugar a dudas la inmensa mayoría de los médicos se encuentran en este grupo. Hay enormes maestros de la medicina y del trato con los pacientes. Profesionales ejemplares de los que se nutre el sistema para aparentar esa imagen de sistema sanitario todopoderoso, que no es tal.

El médico verdadero, es aquel que siente la profesión desde dentro. Le reconforta ayudar a los demás y no piensa en lucrarse más de lo debido, ni menos de lo que merece. Debe ganarse la vida como toda persona, dado que también tiene una familia, es persona y paciente a su vez. Este tipo de médico cumple con creces todo lo que su trabajo le exige y mucho más. Echa más horas de trabajo de las que le pagan (aunque no debiera), atiende sin cita a los pacientes verdaderos que realmente lo necesitan, no se centra exclusivamente en atender la consulta puntual del paciente sino que trata de adelantarse a problemas de salud futuros, aborda a su paciente desde un punto de vista de salud global, es decir, desde la esfera, física, psíquica y social.

Un médico verdadero estará siempre para ayudarte

El médico verdadero, se preocupa verdaderamente por resolver los problemas del paciente que tiene delante. Sea conocido o no, sea de la condición social que sea, sea de la raza, religión, orientación sexual, sin importar sus antecedentes personales, sin ser juez de su vida, sino simplemente le presta ayuda al paciente porque por encima de todo, tiene la responsabilidad ética y moral de ayudar al verdadero paciente en todo lo referente a su ámbito de la salud.

Falsos médicos

Lamentablemente, al igual que hay falsos pacientes, también existen falsos médicos. No quiero decir que no sean médicos titulados, sino que no ejercen moral y éticamente su profesión. Este tipo de médicos son una minoría muy clara, pero al igual que existen mejores o peores personas, también hay mejores o peores profesionales. No me refiero desde el punto de vista técnico, sino desde el punto de vista ético.

Un falso médico es aquel que cuando atiende a un paciente, no está verdaderamente volcado en ayudarle, ya que verdaderamente no tiene interés en resolverle el problema, ya que considera al paciente un obstáculo para sus verdaderos intereses. Un falso médico, traslada el problema de salud del paciente a otro compañero, no porque no sepa solucionarlo, sino porque no quiere intentarlo. Habla mal de sus compañeros desacreditándolos, esperando engrandecer su figura. No deriva a quien verdaderamente lo necesita, ni prescribe los medicamentos (me da igual que sean de marca o no mientras funcionen) y que verdaderamente necesita el paciente tras una adecuada valoración. Incluso deja que le “coman los dolores” por no abordar bien su problema. Pone por delante sus intereses económicos por encima de los del paciente. Deriva al paciente a urgencias sin tratar de abordar su problema sobrecargando a los verdaderos médicos de urgencias. Cuando tiene una consulta privada intenta fingir ser un médico verdadero mientras que actúa como un falso médico en la sanidad pública. No tiende a explorar a los pacientes y lo resuelve todo desde la silla, no escucha al paciente y tiende a saber que le pasa nada más entrar por la puerta. Actúa con exceso de despotismo y no permite que el paciente verdadero se exprese y si lo hace no le mira ni a la cara…

A ti falso médico, no te siento como un verdadero compañero de trabajo. Sino todo lo contrario, siento vergüenza ajena de ti. Por tu culpa, pagamos justos por pecadores, por tu culpa a los médicos verdaderos se nos pide, exige y trata de una manera que no merecemos. No es la sanidad pública la que debería extinguirse, sino tú…

Es de agradecer que al menos esta figura médica es muy escasa, pero como existe, hay que saber identificarla.

Directivos sanitarios

Si bien desconozco la dificultad que entraña formar parte de la gestión y dirección sanitaria de cualquier área. Al menos me gustaría dar la visión desde el punto de vista de un médico que trabaja bajo dichas directrices. Pongamos que podrían existir verdadero directivosfalsos directivos.

Un verdadero directivo sanitario es aquel que empatiza con los problemas que acontecen en su área sanitaria, que protege a sus profesionales para que estos trabajen en condiciones laborales adecuadas, fomenta la formación y la investigación de los mismos, trata de generar unión entre los compañeros, garantiza la seguridad sobre todo de falsos pacientes agresivos, respeta los permisos de asuntos particulares, vacacionales y situaciones personales, no da trato de favor a nadie, sino que es equitativo sin sobrecargar a algunos profesionales y dar trato preferencial a otros…

Los verdaderos directivos se interesan por los verdaderos problemas sanitarios de la población

Por otro lado, un falso directivo sanitario es aquel que pide que un médico trabaje más de 24 horas al día. Trata de que todos los objetivos sanitarios se cumplan a toda costa, incluso falsificando datos para lucrarse todo lo posible de las ganancias de la famosa «productividad». No escucha a sus profesionales e incluso se aprovecha de ellos. No pone médicos sustitutos cuando éstos faltan por largos periodos o incluso en vacaciones. Invade el tiempo libre de sus profesionales para exigirles cubrir horas laborales a las que no están obligados, mediante chantajes personales, si es necesario. Se guardan contratos laborales existentes, alegando que no hay plazas disponibles, no respeta la bolsa pública y «juega» con las plazas laborales existentes. Pone en contra a sus propios trabajadores haciéndoles creer que los problemas de su gestión han de resolverlas su propios empleados de manera individual. Veis a vuestros médicos como simples números que han de atender a otros tantos, como si fueran mero ganado. La calidad y efectividad de la asistencia no puntúa, por lo que da igual. Por eso, mucho mejor si ves a cada paciente en 5 minutos, o si atiendes de 40 a 60 pacientes al día, porque lo que importa es el número no la calidad. Que pena me da…

Cargos políticos

No tengo mucha idea de política y sinceramente es vergonzosa la situación actual de nuestro país. En la que, de nuevo, seremos llamados todos los españoles a las urnas el próximo 10 de noviembre. Mientras el gobierno nacional no esté compactado y formado, difícilmente podrán exigirse cambios a este nivel en la sanidad pública. Pero sinceramente, es vergonzoso que tengamos que estar permanente bajo esta situación de inestabilidad política.

Lo que sí parece es que mientras el único interés sea el intento de ganar poder, de cualquiera de los partidos y sus representantes, va a ser difícil que haya cambios importantes. Por otro lado, si los políticos que toman decisiones sobre la sanidad pública, lo hacen con vistas a ganar votos, antes que a mejorar el sistema, mal asunto. Y desde luego, tomar decisiones políticas en materia de salud, sin vivir de primera mano la problemática del sistema sanitario, no creo que ofrezca soluciones consistentes…

A diferencia del resto de grupos, la política en general y los políticos en particular los siento tan lejanos e impersonales respeto al tema que nos ocupa, que no puedo clasificarlos en verdaderos o falsos respecto al sistema sanitario. Dejémoslo en que no tienen clasificación…

Crisis en el sistema público de salud

Ese es el problema de la actual sanidad pública en general, y de la atención primaria y urgencias en particular. Esta realidad está creando bandos innecesarios. Mientras que los políticos en medio de todo esto, no sufren el problema desde las entrañas, tan sólo lo conocen muy desde fuera.

  • Por una parte hay pacientes que se quejan de la atención que reciben de los médicos. En realidad un verdadero paciente se queja de un falso médico.
  • Algunos médicos se quejan del abuso de algunos pacientes. En realidad un médico verdadero se queja de un falso paciente. 
  • Los altos cargos se quejan de que sus profesionales y sus usuarios no hacen un adecuado uso de los recursos. En realidad un verdadero directivo sanitario se queja del comportamiento de los falsos pacientes y falsos médicos.
  • Los profesionales sanitarios y los pacientes se quejan de que los altos cargos directivos sanitarios no ofrecen los recursos que se necesitan. En realidad los verdaderos médicos y verdaderos pacientes, se quejan de los falsos directivos.

Pagan justos por pecadores

Los pacientes verdaderos cada vez más buscan un seguro privado, para poder recibir la atención que necesitan. Los médicos verdaderos de la sanidad pública, sobre todo médicos de familia y urgencias, están al borde del abandono, manifestando claros signos de «burn-out» o decepción de lo que creían que sería la profesión de su vida. Los gestores y directivos verdaderos cada vez tienen que ceder más ante la presión de cargos superiores, generalmente de connotaciones políticas, por lo que no tienen gran radio de acción.

Llegan tiempos nublados para nuestra sanidad pública…

Y en medio de todo esto, ¿qué está pasando con la sanidad pública? Pues que cada vez más, los pacientes verdaderos, los médicos verdaderos y los directivos verdaderos se están alejando de ella. Mientras que los falsos pacientes, los falsos médicos y los falsos directivos, se van haciendo más presentes en dicha sanidad pública, a pesar de la gran minoría que son.

Por eso digo aquello de que la sanidad publica en general y la atención primaria y urgencias en particular están en PELIGRO DE EXTINCIÓN, en cuanto al formato de sanidad universal tal como hoy día la planteamos.

¿Cómo revertir este proceso? Ojalá tuviera la respuesta… Pero o se busca una solución, o este sistema sanitario tal cual lo conocemos, será uno de los bienes más preciados que formará parte de los libros de historia de nuestros hijos…

Pero desde luego, los más perjudicados son los pacientes verdaderos en primer lugar, y médicos verdaderos en segundo. Así que en vez de crear una guerra entre ambos grupos, mientras los cargos de arriba y políticos nos observan impasibles con trajes de chaqueta y corbata, como nos criticamos, nos denunciamos y nos gritamos en las puertas de entrada del sistema sanitario. Más bien deberíamos UNIRNOS DE VERDAD y luchar por esta sanidad pública que pronto desaparecerá…

Fdo. Enrique Rodríguez Guerrero (Doctor Kuaik)

PD: En ningún momento se personaliza contra nadie en concreto. Las diversas definiciones acompañadas de “verdadero” o “falso” son meros artificios creados por el propio autor, para conceptualizar perfiles de persona teóricos. Representan figuras extremas e idealizadas, pero que podrían ser útiles como referencias a las cuáles acercarse o alejarse. Nada más…

¿Y qué opinas tú? Te animo a dejar tus comentarios abajo de este post.

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Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique es licenciado en Medicina por la Universidad de Granada y Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Practicante de ajedrez en el pasado, ostentando el título de Gran Maestro por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Enamorado del conocimiento y de la docencia, con ánimo de aportar su granito de arena a los demás.
https://doctorkuaik.com


Comentarios

  1. Hoy nos sorprende el Dr. Kuaik , con un articulo de opinión acerca del funcionamiento del actual sistema sanitario . Conozco personalmente al Dr. Kuaik y sé que es un profesional comprometido ; de este escrito deduzco que hay cierta tristeza por lo que desde dentro del sistema sanitario observa . Pone en valor las bondades del sistema público de salud y los grandes y buenos profesionales que en ella hay ; pero hace una reflexión y lanza un SOS , sobre los peligros que se ciernen sobre el actual sistema de salud . El sistema está entre los mejores diseños del mundo sobre la protección de salud estatal ; pero si no se acometen reformas urgentes , podemos estar seguros de que el deterioro entre los diferentes actores ,será un hecho . En mi opinión urge hacer campañas de concienciación a los usuarios de la necesidad de hacer un uso racional y responsable de estos derechos , porque lo pagamos entre todos ; por otra parte a directivos y políticos debemos obligarlos , con nuestro voto , a que no nos mientan y que los compromisos sean fiscalizados para poder exigir su cumplimiento .

  2. Me apena haber leído este artículo Dr. Kuaik, pareces estar decepcionado, y no debe ser así.Aportas tu «granito de arena» cada día en tu puesto de trabajo y mediante este block también, todo tu interés es informar y conseguir que mejoremos nuestra salud.Decirte que de granito a granito, se forman las grandes montañas.Ánimo !!

    1. Gracias Chelo por tus palabras! Me decepciona la situación actual de la Sanidad Pública, porque no permite ejercer una medicina de calidad, sino de cantidad. El problema es multifactorial, desde un mal uso de los recursos por parte de algunos pacientes y profesionales, hasta unas malas condiciones por parte de los directivos y políticos. Sin duda alguna, el sistema actual se sostiene por la buena voluntad de muchos, pero a cambio de un sobresfuerzo que no es sostenible en el tiempo. Dicho esto, la medicina y la vocación por ayudar a quien lo necesita siempre estarán ahí, por lo que quienes han elegido esta profesión por vocación, difícilmente perderán la ilusión 👍

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