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¿Sabes cómo calcular tu riesgo cardiovascular?

Ya mencionamos en algunos de los anteriores post, como en el del síndrome metabólico, que es mucho más importante conocer el contexto cardiovascular de la persona, más que detectar alguna patología en concreto y tratarla de manera aislada. Como ves, todo cuenta… E incluso verás, que la misma patología es tratada de manera distinta en función del perfil de persona que lo padezca. Centrándonos en el ámbito cardiovascular, existe un concepto muy importante y útil para los profesionales sanitarios, que es el de riesgo cardiovascular. ¿Conoces este concepto? ¿Sabes cuál es tu riesgo cardiovascular a priori? Sigue leyendo para saber más…


¿Qué es el riesgo cardiovascular?

En medicina, hablamos de riesgo cardiovascular al referirnos a:

La probabilidad de que una persona sufra una evento cardiovascular ateroesclerótico mortal o no mortal en un período de tiempo determinado.

Todas las guías actuales sobre prevención de enfermedades cardiovasculares en la práctica clínica recomiendan la evaluación del riesgo de enfermedad cardiovascular o riesgo cardiovascular total, ya que la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica suele ser el resultado de diversos factores de riesgo y la prevención de la enfermedad cardiovascular en una persona determinada se debe adaptar a su riesgo cardiovascular total: cuanto mayor es el riesgo, más intensa debe ser la medida que aplicar (kuaik-link).

Por tanto, el riesgo cardiovascular es un parámetro que nos sirve a los profesionales sanitarios para tratar con mayor o menor intensidad diferentes patologías de perfil cardiovascular. Así como para tratar de implementar cambios en los estilos de vida con mayor o menor exigencia, en cada individuo.

Un factor de riesgo totalmente modificable es el tabaquismo

Lo ideal, desde luego, es que incluso con riesgos cardiovasculares bajos, cada individuo adopte unos estilos de vida idóneos. Para favorecer aquello de: prevenir mejor que curar. 


¿Para quién es útil medir su riesgo cardiovascular?

El riesgo cardiovascular tiene sentido medirlo en aquellas personas que nunca hayan desarrollado o padecido alguna enfermedad cardiovascular. Por eso precisamente se estima el riesgo, porque como no ha desarrollado nunca dicho problema, no tendríamos manera de predecir su riesgo.

Sin embargo, habría algunas circunstancias ante las cuales no habría necesidad de estimar el riesgo cardiovascular de la persona, puesto que por cumplir algunas características en concreto, su riesgo ya sería alto directamente sin hacer medición alguna.

Los casos en los que se consideraría un riesgo cardiovascular alto, sin realizar la medición, serían:

Para el resto de personas, habría que calcular dicho riesgo, ya que muchas personas podrían tener diversos factores de riesgo que combinados entre sí, podrían dar lugar a un alto nivel de riesgo cardiovascular.


¿Cómo puedo estimar el riesgo cardiovascular?

Para conocer el riesgo cardiovascular de cualquier persona, es decir, la probabilidad a priori de poder desarrollar una enfermedad cardiovascular, es necesario poder compararse con alguna referencia.

Si por ejemplo comparamos a:

  1. Juan de de 50 años, con obesidad, hipertensión arterial, fumador de un paquete al día desde la adolescencia, con diabetes tipo 2 e hipercolesterolemia, y que además no hace nada de actividad física y se alimenta con demasiados ultraprocesados.
  2. Y le ponemos frente María de 35 años, delgada, no fumadora ni bebedora, y sin enfermedades de ningún tipo, y que además realiza actividad física regular y tiene una alimentación más que equilibrada.
¿Quién tendrá mayor riesgo cardiovascular?

¿Cuál de los dos tendrá mayor riesgo cardiovascular? Es decir, ¿cuál de los dos tendrá más posibilidades de padecer de una enfermedad cardiovascular como un infarto cardíaco, accidente cerebrovascular, arteriopatía periférica, etc…? ¡Fácil verdad! Todos diríamos que Juan tiene mayor riesgo cardiovascular que María, y no nos estaríamos equivocando al afirmar tal cosa. Distinto es que, aunque María tuviera un riesgo cardiovascular prácticamente inexistente, no esté libre de ello al 100%. Pero desde luego, si alguno de los dos tiene más papeletas para que le toque «el premio», ese es Juan.

En este caso, estimar el riesgo cardiovascular ha sido relativamente fácil. Al comparar a dos personas totalmente distintas, donde las diferencias entre ellos eran muy notables. Pero, ¿y si los individuos a comparar son más parecidos? Y si ambos son iguales, pero uno tan «solo» tiene como contra el ser fumador y otra persona tan «solo» tiene hipertensión arterial. ¿Cuál tiene más riesgo cardiovascular? ¿El fumador y que todo lo demás lo tiene bien, o la persona que padece hipertensión arterial, pero que no tiene otro problema?

En estos casos, la cosa no es tan sencilla… Incluso para los propios profesionales sanitarios, nos costaría desarrollar ese «ojo clínico» para estimar el riesgo cardiovascular de cada cual… ¿Cómo solucionarlo? Sigue leyendo…

El uso de las tablas de riesgo cardiovascular

Dentro del ámbito clínico existen tablas de riesgo cardiovascular, que nos permiten estimar el riesgo cardiovascular de la persona. Dichas tablas se han configurado en base a estudios epidemiológicos, donde se ha recogido la información de multitud de personas, hasta estimar mediante porcentajes y probabilidades, cual es el riesgo de un determinado sujeto en función de una serie de variables o características de la misma.

Existe múltiples sistemas de evaluación del riesgo ampliamente validados, entre los que destacan los sistemas de Framingham, SCORE, REGICOR, ASSIGN, Q-Risk, PROCAM, Reynolds, CUORE, etc…

Tabla SCORE

De todas ellas, en la actualidad la tabla de mayor prestigio es la famosa tabla SCORE de las siglas Systematic COronary Risk Evaluation system (a los 10 años), que si bien sus datos son procedentes de cohortes europeas grandes y representativas, existen versiones calibradas para diversos países, entre ellos España (kuaik-link). Ten en cuenta que la forma de estimar tu riesgo en particular es comparando tus diferentes datos de salud con muestras de otros pacientes. Por lo cual, cuanto más parecido sea el perfil y origen de la muestra al tuyo propio, más fiables serán las estimaciones de riesgo sobre ti.

 

Tabla SCORE: riesgo de desarrollar una ECV mortal en los próximos 10 años (para países de bajo riesgo cardiovascular, entre los que se incluiría España)

Para usar este tipo de tablas, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Con ella se obtiene el porcentaje de riesgo de morir en los próximos 10 años a causa de una enfermedad cardiovascular.
  • Hay que tener entre 40 y 65 años, para poder realizar el cálculo.
  • Debemos conocer los datos de la persona que pide la tabla: edad, sexo, ser fumador o no, tensión arterial y colesterol.
  • Con todos esos datos, nos dará un resultado, una casilla con su número. Ese número significará que tendremos un riesgo X de morir por una enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años.

Ejemplo: si hablamos de una mujer, de 55 años de edad, con tensión arterial 140/85, fumadora y con colesterol de 250 mg/dl. ¿Cuál sería su riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años?

El resultado sería de 2. Ese número es representa un riesgo relativo, por lo que la forma de interpretarlo sería que respecto a una persona sana, esta otra persona tendría 2 veces más riesgo de morir en los próximos 10 años a consecuencia de una enfermedad cardiovascular.

¿Y si quisiéramos conocer más bien el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, más que el riesgo de mortalidad? Pues en este caso lo que habría que hacer es multiplicar la cifra resultado x3 en el caso de los hombres y x4 en el caso de las mujeres. Por lo que en nuestro ejemplo el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años sería de (2 x 4=8), es decir, 8 veces más que una persona sin factores de riesgo cardiovascular.

Tabla REGICOR para población española

Como dijimos antes, lo cierto es que la estimación del riesgo sería más precisa cuanto más parecida sea la muestra a comparar respecto a uno mismo. En tal caso, en España, se acepta como una tabla de riesgo con datos más similares a los nuestros, los de la tabla REGICOR (kuaik-link). Esta tabla surge de la adaptación de la ecuación de Framingham en la tasa de acontecimientos y la prevalencia de factores de riesgo de la población de Girona (España), donde se proporcionaron estimaciones muy próximas al número de casos reales observados en hombres y mujeres en Girona.

¿Qué mide o estima exactamente la tabla REGICOR? Esta tabla sirve para estimar el riesgo de un acontecimiento coronario (angina, infarto de miocardio con o sin síntomas, mortal o no) a 10 años.

Tablas REGICOR para mujeres con y sin diabetes

La forma de utilizarlas sería la siguiente (kuaik-link):

  • Para consultar la tabla adecuada debemos conocer si el paciente padece de diabetes o no. Una vez escogida la tabla para personas diabéticas o no diabéticas, debemos conocer los datos referentes al consumo de tabaco, el sexo y la edad del/la paciente.
  • A continuación debe buscarse la intersección de su presión arterial sistólica y diastólica con su colesterol total buscando la columna de valor central ± 20 mg/dL que incluya el valor deseado. El valor inscrito en la casilla hallada por este procedimiento indica el riesgo a 10 años.
  • Si se dispone del valor del colesterol de HDL puede corregirse el riesgo hallado multiplicándolo por 1,5 si está por debajo de 35 y por 0,5 si está por encima de 59. La lectura es directa si el valor se encuentra entre 35 y 59 mg/dL.
  •  Se recomienda utilizar los siguientes puntos de corte para tomar decisiones terapéuticas sobre tratamiento de la dislipemia:

< 5% Riesgo bajo

5 – 9,9% Riesgo moderado

10 – 14,9% Riesgo alto

≥ 15% Riesgo muy alto

Tablas REGICOR para hombres con y sin diabetes

La forma de utilizarlas e interpretarlas es similar a lo explicado para las tablas SCORE.

NOTA: Como observación visual, fíjate en la columna de los fumadores y no fumadores. Si lo observas detenidamente, hay más cuadritos rojos (muy alto riesgo) en las columnas de quienes fuman. Por lo que el simple hecho de fumar (hábito tóxico totalmente modificable) te incluye directamente en una columna de mayor riesgo a priori, sin ni siquiera pararse a mirar otras variables. Este ejemplo visual, nos hace ver el peso que tiene el tabaquismo en la salud cardiovascular del individuo.


¿Para qué sirve conocer el riesgo cardiovascular?

Ninguna estadística sirve para nada si no nos ayuda a tomar decisiones que nos hagan mejorar. En el tema que nos atañe, el conocer nuestro riesgo cardiovascular nos serviría para tomar conciencia y tomar decisiones tanto en nuestros estilos de vida como decisiones médicas, si precisara.

En el ámbito médico, si por ejemplo dos personas padeciesen de hipertensión arterial con cifras de 145/90, por ejemplo. En función de la edad y contexto cardiovascular, se decidirían implementar cambios en los estilos de vida solamente o bien acompañarlo de tratamiento. ¿De qué dependerá tal decisión? Precisamente de eso que acabamos de hablar, del contexto de salud cardiovascular global que rodee a la persona. Y para eso sirve la estimación del riesgo cardiovascular y el uso de tablas de riesgo, como las que te he presentado.


¿Qué puedo hacer para disminuir mi riesgo cardiovascular?

Parece una pregunta con una fácil respuesta. ¿Qué debo de hacer para disminuir mi riesgo cardiovascular? Pues ni más ni menos que minimizar o eliminar aquellos factores de riesgo cardiovascular que puedan ser modificables por ti mismo.

Uno de los factores de riesgo cardiovascular modificables es el sedentarismo. ¿Cómo lograrlo? ¡Moviéndote cada día!

La edad no es uno de ellos, ni el ser hombre o mujer. Este tipo de factores no son modificables. Pero por ejemplo, que opinas sobre el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sobrepeso, la alimentación, la actividad física, e incluso el curso de enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial o dislipemias. Todas ellas pueden ser mejoradas y tratadas según corresponda. De ahí esos consejos generales que la mayoría de guías clínicas inculcan y difunden de manera repetida:

  • Dejar de fumar y el alcohol en exceso
  • Aumentar tu actividad física
  • Perder peso
  • Reducir el estrés
  • Mejorar los patrones alimentarios

De esta manera podrás disminuir tu riesgo cardiovascular e invertir en tu salud, que como no, siempre será tu bien más preciado.


Conclusiones

Después de todo lo expuesto en el siguiente post, podríamos destacar las siguientes ideas fundamentales:

  1. El riesgo cardiovascular es la probabilidad de que una persona sufra una evento cardiovascular ateroesclerótico mortal o no mortal en un período de tiempo determinado.
  2. Dicho riesgo resultaría útil medirlo sobre todo en aquellas personas que no hayan desarrollado ningún evento cardiovascular. En caso contrario, su riesgo cardiovascular sería considerado alto directamente, sin necesidad de medirlo.
  3. Para poder estimar el riesgo cardiovascular los profesionales sanitarios nos valemos de tablas de estimación del riesgo. Según los resultados obtenidos, podremos decidir con mayor seguridad que tratamiento o recomendaciones ofrecer a los pacientes.
  4. La tabla más conocida es la SCORE, cuyos datos proceden de cohortes europeas grandes y representativas. Existen calibraciones de la misma para poder adaptarla a la población española y hacer uso de ella.
  5. La tabla SCORE estima el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular mortal o no, en los próximos 10 años. Solo válida para personas que tengan una edad entre 40 y 65 años.
  6. Los parámetros de la tabla SCORE que nos ayudarán a estimar el riesgo son: edad, sexo, tabaquismo o no, colesterol y nivel de tensión arterial.
  7. Otra tabla, aceptada en España como más representativa de nuestra población es la tabla REGICOR. La cual sirve para estimar el riesgo de desarrollar un evento cardiovascular coronario mortal o no (angina de pecho, infarto de miocardio) en los próximos 10 años.
  8. Dicha tabla REGICOR usa parámetros muy similares a los recogidos en la tabla SCORE, incluido el ser o no diabético. 
  9. Según la cifra obtenida en dichas tablas, podremos estimar el riesgo en los siguientes niveles:
    • < 5% Riesgo bajo
    • 5 – 9,9% Riesgo moderado
    • 10 – 14,9% Riesgo alto
    • ≥ 15% Riesgo muy alto
  10. Conocer dicho riesgo nos permitirá tomar decisiones sobre nuestra salud. Siendo prioritario hacer mejoras en nuestros estilos de vida, tal como estos:
    • Dejar de fumar y el alcohol en exceso
    • Aumentar tu actividad física
    • Perder peso
    • Reducir el estrés
    • Mejorar los patrones alimentarios

¡Y eso es todo por hoy! Espero que el artículo te haya servido para aprender un poco  más sobre tu salud cardiovascular. ¡Nos vemos próximamente!

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Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique es licenciado en Medicina por la Universidad de Granada y Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Practicante de ajedrez en el pasado, ostentando el título de Gran Maestro por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Enamorado del conocimiento y de la docencia, con ánimo de aportar su granito de arena a los demás.
https://doctorkuaik.com

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