#3/4 Modificación de los lípidos a través de la dieta. Grasas y evidencia científica.

Actualmente vivimos en la época de los alimentos «light» o bajos en grasas. Sin embargo, las tasas de obesidad continuan creciendo cada vez más. ¿Son el consumo de grasas el único problema? Probablemente no. Si bien la calidad de las mismas es importante, también habrá que tener en cuenta otros principios inmediatos como favorecedores de esta pandemia. Para saber más sobre las grasas (técnicamente conocidas como triglicéridos) y su consumo adecuado a través de la dieta, no dejes se ver el siguiente vídeo 🎬

 

 

Como puntos más destacados en cuanto a las evidencias científicas del consumo de triglicéridos o grasas podríamos enumerar los siguientes:

  1. No hay evidencias claras de una menor mortalidad en las dietas que sustituyen las grasas saturadas por otras.
  2. Las dietas que combinan una reducción de las grasas saturadas y la sustitución de las mismas por otro tipo de grasas, se asocian a una modesta reducción colesterol total, LDL y triglicéridos. Por contra, no se observan cambios en valores de HDL e IMC.
  3. Las dietas que sustituyen las grasas saturadas por otras se asocian a un mayor riesgo de muerte por cáncer.
  4. No hay evidencias claras de menores índices de mortalidad en enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes en las dietas que combinan una reducción de las grasas saturadas y la sustitución de las mismas por otro tipo de grasas.
  5. La reducción de las grasas saturadas a costa de los carbohidratos no reduce significativamente el riesgo cardiovascular ni el mejor indicador de colesterol utilizado para medirlo, el CT/HDL.
  6. Al sustituir las grasas saturadas por grasas monoinsaturadas (MUFA) o poliinsaturadas (PUFA), el riesgo cardiovascular y el valor del indicador de colesterol utilizado para medirlo suelen mejorar, aunque con valores modestos. Esta mejora  no se sabe si es por el beneficio que aportan los MUFA-PUFA, por la reducción que producen en el porcentaje de las grasas saturadas, o por ambos factores.
  7. Hay ácidos grasos saturados, como por ejemplo algunos presentes en algunos lácteos, que no influyen o consiguen incluso mejoras en el riesgo cardiovascular y en el indicador.

¡Y esto es todo por hoy! Espero que te haya sido de utilidad toda esta información y sepas más acerca de las grasas y su adecuado consumo a través de la dieta.

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Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique Rodríguez Guerrero

Enrique es licenciado en Medicina por la Universidad de Granada y Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Practicante de ajedrez en el pasado, ostentando el título de Gran Maestro por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Enamorado del conocimiento y de la docencia, con ánimo de aportar su granito de arena a los demás.
https://doctorkuaik.com

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